La primera infancia se caracteriza
por un desarrollo acelerado en todos los aspectos: físico, cognitivo y socio emocional.
La experiencia y el conocimiento
que el niño adquiere se reflejan en su desarrollo mental, intelectual y
emocional.
El juego es una forma valiosa de
ayudar al niño a integrarse en el entorno natural y social y de comprender el
mundo que lo rodea. Los niños pueden practicar diferentes habilidades y
cualidades: autonomía, creatividad, curiosidad, y la capacidad para resolver
algunos problemas.
Además, el juego es un buen método para
explorar sus sentimientos y valores personales y descubrir las habilidades
innatas del niño.
Debido a que el juego significa
exploración, implica interactividad, participación directa: al jugar, el niño
adquiere nuevas capacidades y experiencias, cultiva su mente de observación,
memoria, atención, pensamiento y espíritu artístico.
Percibido como una actividad
relajante, el juego se convertirá en una verdadera situación de
aprendizaje que requerirá al niño de una manera natural, auténtica y atractiva.
Al elegir el tipo de juego para
cada actividad de aprendizaje y educación, tendremos en cuenta la edad,
personalidad, preferencias e intereses, habilidades y necesidades de desarrollo
personal del niño.
He elegido como ejemplo la
actividad “TEATRO DE SOMBRAS” que se ha desarrollado en la Ludoteca de
Navarrete en el verano del año pasado.
El teatro de sombras está
considerado uno de los mejores recursos educativos que podemos trabajar con los
niños en la escuela, sobre todo en los ciclos de infantil y de primaria.
Os aseguro que todos los niños/as
con edades entre 3 y 8 años han colaborado y han disfrutado mucho con esta
actividad que tenía como objetivos, potenciar la creatividad, desarrollo de
habilidades plásticas, trabajo en equipo y el desarrollo de la educación
emocional.
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